Semanas de Oleaje en Urgencias

Semanas de Oleaje en Urgencias

Un suspiro aturdido, se pregunta: ¿Te has dado cuenta como las mariposas se arremolinan cuando estas a mi lado? -PANDENADAS-

 
 
Al final de este viaje en la vida quedará nuestro rastro invitando a vivir.
Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor, una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final del viaje estamos tú y yo intactos.
Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz.
                          Silvio Rodríguez

Bueno, a 52 días de que todo esto empezó, Hoy ya no me siento enferma en un cuerpo decadente inerte y sin salud. !!

HOY Empiezo a ser una Pande de nuevo !!!!

Semanas de Oleaje en Urgencias

Empezó un domingo como cualquier otro domingo 15 de mayo. Llegué a casa, cené, prendí la computadora, fumé, tomé café. Me dolía un poco la cadera del lado derecho, así que me fuí a dormir.

Ameneció con un fuerte dolor. Desperté a mi madre y no sé como, es que de pronto ya estabamos en el Hospital General. Escuché a un policia un poco atareado decir. – Si tiene dolor es por la puerta de urgencias.

Caminamos poco menos de media cuadra, le pedí un cigarro a mamá, me recargue dolorosamente en la pared a fumar; sin saberlo, lo que hasta ahora sería mi último cigarro. Entramos…

Mi madre me registró, yo nomás me senté. Llegó una enfermera, tomó mis signos vitales … Mi madre que me miraba desde una sala contigua con toda su carita llena de interrogaciones me hizó una seña de que la enfermera era su compañera de trabajo, así que mi madre se acercó a saludarla, eso sirvió para que pudiera estar a mi lado aunque parada en la sala de espera para pasar al consultorio.

No sé cuántas horas después porfin era mi turno de consulta, la doctora, ella toda güera y blanca, diagnosticó piedrita en las vías urinarias, así que me recetó una inyección en la vena de mi brazo; sin saberlo la primera de muchas, muchas inyecciones más de kertorolako y buscapina. Mucha agua y pa mi casa. Durante esa semana el dolor era intenso, así que regresé una y otra y otra vez a urgencias, sus diágnosticos: Infección en vías urinarias basados en un análisis de sangre que me hicieron en farmacias Simi al que acudí presa del dolor. Este estudio revelaba 240 y tantos mil leucositos, lo normal son de 10 a 12 mil. Así que me pasé la semana entre pastillas, inyecciones y mucho dolor.

Se llegó el fin de semana y mi sentido del deber me levantó para ir a dar función; claro!!, toda dopada para poder aguantar el dolor. Viernes 20 de Mayo 1 función, Sábado 2 funciones y Domingo 1 función y a partir de ese momento el dolor era INAGUANTABLE, llegué a gritar como toda una energumena, la cara se me transformó y le gritaba a mi madre para que de una vez por todas me inyectara un ketorolaco.

En uno de esos insufribles días, me visitó mi Tía Lupita, quien me llevó a su casa después de que al despedirse de mi, se me salieron lagrimas y comencé a llorar; después, por la tarde fuimos a ver a mi primo Kike; el es médico. Me revisó y de pronto comencé a ver cambios en la expresión de su rostro. Salió de la habitación y les indicó casi con un grito atragantado a mis Tias Lupita y Paty y a mi madre, que debían en “ESE” momento llevarme a urgencias porque estaba a punto de tener una peritonitis.

Y aquí Martes 30 de Mayo, empieza otro suplicio, el cual, dejaré para mañana porque hoy a 43 días de que todo empezó y 2 cirugías después, ya es hora de dormir.

Y bueno, pues ya estaba en urgencias esperando mi turno eran las 19:00 hrs. Tía Lupita, Tía Paty y mi Primo estaban afuera esperando noticias de mi después de 2 horas. Entré al consultorio 2, la doctora, toda ella trompuda, y con cara de “otro paciente con dolor en la panza”, me diágnostico un “Cálculo” y bueno.. me inyecto Ketorolaco, me pidió que la esperara 20 min. para que me diera una consulta con el urólogo. Pasados los 20 min. mi vientre había empezado a inflamarse, acudí nuevamente al consultorio 2, le hice notar a la doctora mi inflamación y contestó -Esperame en el consultorio 4. Ya estando ahí y 1 hora despues entró otra doctora, quien afortunadamente muy metiche ella me dijo -Puedo Revisarte.

Bien, pues me revisó, salió del consultorio y entró con un urólogo, quien también me reviso y le indicó a la doctora que me ingresaran y que el se hacia cargo. Me pidieron que esperara en la sala de espera en lo que me asignaban una cama.

Salí a despedirme de mis tías, por supuesto con llanto y el miedo al máximo. Eran las 23:00 hrs. del ya mencionado 30 de mayo, cuando miré por primera vez a mi madre aterrada, además de cansada, hambrienta y con frío.

Me llamarón, me pasaron a una sala llena de dolor, llena de camas con sábanas color naranja, llenas de desolación.

Ahí, mi madre después de desvestirme y ponerme esa horrible bata naranja, se encontraba parada a mi lado, no sé que pensaba o que sentía ella; pero de tan solo ver su carita de angustia me rompía el corazón. En verdad el alma se me desquebrajaba.

No sé cuanto tiempo había pasado ya, pero si sabía que era otro día, dejaron pasar a mi madre. La ví pálida estaba más que fría, me preguntaba como me sentía y yo trataba de resistir el dolor. Sólo apretaba los dientes y le preguntaba – Tú cómo estas?, Ya comiste?, estas muy fría, Tienes con que taparte?. Ella me comentaba que mi tía Lupita seguía allá afuera, que mi hermana también había llegado.

NO SÓLO ME DOLÍA MI “ALGO”…  ME DOLÍA TODO LO QUE EN SENTIMIENTO PODRÍA DOLORME

Durante 24 horas intensas de dolor, de revisiones de doctores, de una y otra canalización porque mis venas no aguantaban más que un suero. Les avisaban a mi Tia, a mi madre y a mi hermana, quienes habían estado sufriendo igual que yo pero fuera del hospital, que me llevarían a quirófano.

Me cambiaron 4 veces de camilla, de la cama de urgencias a la camilla que me llevaría a la cama de la sala de espera del quirofano, luego a una camilla que me llevaría al quirófano y por último a la camilla del quirófano, donde me esperaban voces que me indicaban lo que me iban a hacer mientras unas manos me colocaban unos chupones en el pecho, otras introducían una sonda en el meato. Una voz más fuerte me decía respira profundo mientras colocaba una mascarilla de oxigeno.

Desperte, sentía mi cuerpo rígido, por un segundo no recordaba nada. Intente moverme y un intenso dolor en mi estomago me lo impidió, volteé a mi al rededor, me encontré con un reloj que marcaba la 1 ¿de qué?, no sabía si era tarde o madrugada. Me habían abierto mi pancita por la mitad, yo entré a quirófano por un absceso en el ovario y termine sin apéndice. Me quedé dormida. Abrí los ojos cuando una voz me decía – Mariana, te vamos a llevar a tu cama.

Dormí.
Desperté y minutos después veía el rostro de mi padre (Vive en Guadalajara y había viajado esa noche despues de saber que me habían internado), y el e mi madre y el de mis tías y a mi hermana. Era Feliz con dolor.. jeje

Entre pasillos, sondas, canalizaciones y visitas desordenadas de mi familia pasaron 3 días. Era viernes cuando el doctor me comunicaba que al siguiente día me darían de alta. Y mi hermana me daba los recados de mis amigos y las últimas noticias. Varios de mis amigos darían un concierto esa noche para recaudar fondos para ayudarme a pagar el hospital.

El concierto fue el viernes 3 de junio en Iknotl, realmente no sé a que hora haya empezado. Organizado por Haydee, participaron David Ross quien hizo el flayer y lo posteo por todos lados. Eder a quien nunca lo dejaron cantar garabatos (una rolita que me gusta mucho). Por supuesto tambien Omar quien por casualidades de la vida caminabamos junto a Prima y Montse de madrugada por las mismas banquetas. También estuvo Ricardo, Fer. Entre el público y cantautores TODOS MIS AMIGOS.

Porfin en casa. Mamá trabajó asi que papá se quedaría conmigo todo el día, me cuido, me consintió, me dió de comer, me llevó al baño. Se despidió con el abrazo más caluroso, angustiado, amoroso y sentido de los abrazos. Regresaba a Guadalajara, a su vida, pues.

Martes 14 de junio. 10 am. Locación “Hospital General”. Tomando mi turno para la primera consulta postoperatoria en ginecología, para tratar ahora sí lo del absceso en el ovario.

Vaya calamidad, eran las 17:00 Hrs. yo ya no soportaba el dolor. Escuché que una mujer mencionaba mi nombre, como pude me incorporé, entré en el consultorio. La doctora me vió y me indicó subirme a la cama de exploración. Me revisó, vió mis tomografías, le indicó algo a una enfermera y me dijo -Vamos a ingresarte. Pero te llevaremos a urgencias por que ahí fue donde te operaron. Me subieron a una silla de ruedas, nos encontramos con mi mama, le pedí el celular, mientras la doctora le explicaba algo a mi madre.

En llanto completo le llame a mi hermana para darle la noticia y pedirle se reuniera con mi madre en el hospital le llevara ropa para taparse.

Despues de 7 horas de espera, Otra vez más, me pasaban a esa sala con tintes naranjas de dolor. Nuevamente el show de camillas, manos, sondas, parches, cables.

Esta vez desperté y todo se veía opaco, como con niebla. Tuve conciencia de mi respiración y dolío. Unos tubos estaban en mi nariz. Vi pasar a alguien y solo supe decir “Hola”.

Se acercó a mi, era una enfermera que me decía – Niña, eres muy fuerte. después pregunto – ¿Tienes dolor?, conteste – tengo sed.

Volvía a despertar, ni siquiera sé cuando es que me dormí. Y una enfermera decía porfavor que pasen los familiares. Volteé vi la hermosa y enorme sonrisa de alivio de mi madre. Me besó y preguntó – ¿Qué tal se respira con el oxigeno?. Hasta ese momento supe lo que estaba en mi nariz.

Aquel día no lo sabía. Desúes me comentaron que había estado complicada la cirugía y llegó un momento en que los cirujanos pensaban que me perdían. Por eso los tubitos en mi nariz. Esa noche no fue muy buena. No me podían quitar el oxigeno y yo vomitaba toda la noche. La mañana siguiente fue mejor.

Después, otra vez. Entre pasillos, sondas, canalizaciones pero esta vez sólo la visita era de mi madre pasaron 8 largos días hospitalizada. En los que vi morir gente a mi lado. Las imágenes y relatos de estas muertes las evitaré por respeto. Sólo diré que fueron TRÁGICAS y que despues de salir del hospital tuve muchas pesadillas al respecto.

El diagnóstico final. Cáncer Tubovarico con endosalpingitis grado 3

Y…

Aquí terminaré la historia, no sin mencionar que me costó mucho trabajo buscar intentar agarrarme de cualquier motivo para encontrar la fuerza necesaria para combatir cada día lleno de desafíos desde el más de los absurdos hasta el más complicado.

Que no se en que momento me reventaron mi burbuja, que eso me provoca frío, un frío del que no se quita.

Que aunque todos mis amigos me mostraron el cariño que me tienen, yo le pinto una mueca de sonrisa a la desolación.

Que todos los días me despierto y trato de convencerme que estoy bien, que estoy sana, que soy feliz, que soy vencedora. Pero algo dentro de mi Duele.

Que si antes tenía miedo de todo, ahora tengo pánico y no quiero enfrentarlo.

Y que ahora mi único acierto es haber decidido simplemente olvidar lo que es demasiado doloroso recordar.

Pande n_n

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUE LA ANGUSTIA NO ROMPA EN LLANTO – PANDENADAS -

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